Ayer por fin, fuimos a visitar a Tomás y a Cari. Lo teníamos pendiente desde hace mucho.
Nos salió además un día perfecto, sol y buena temperatura. ¿Qué queréis que os diga? Son maravillosos, unos anfitriones perfectos y los adoro. Quería ver el jardín, claro que si, pero tanto Josean como yo lo que queríamos era compartir tiempo con ellos, estar juntos unas horas.
Un cafecito para empezar bien y luego un recorrido por el jardín. Disfrutando de los bonsáis, conociendo las historias de cada uno de ellos, charlando de cultivo, de abonos, de otros suplementos...
Como veis Cari ha ejercido de paparazzi haciendo las fotos sin que nos diéramos cuenta y no sale en ninguna de las fotos. Yo solo hice las que llevan la marca del blog. Casi cuando nos íbamos nos dimos cuenta que ella y yo no teníamos ninguna y nos hizo Tomás la que he puesto más arriba
He aprovechado a consultar dudas sobre los brezos con Tomás porque tienen uno precioso. En la conversación ha salido de todo, injerto, acodos, tuneados, macetas, como ha cambiado la forma de abonar, como era el cultivo hace unas décadas casi sin información y como es ahora con exceso de información. Nos dio para mucho.
Una comida estupenda y sobremesa que se ha alargado hablando de todo lo que se mueve en el mundo del bonsái.
En resumen, un jardín encantador que invita a sentarse y disfrutar mirando las piezas y unos anfitriones, como he dicho al principio, maravillosos.
Me vine con el corazón y las manos llenas, pero eso ya os lo contaré otro día.


































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